Mostrando entradas con la etiqueta Mis escritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis escritos. Mostrar todas las entradas

15 septiembre, 2009

Paz Peace Paix Frieden Pace


La verdad es que estoy muy lejos de considerarme una persona Hippie. Sin embargo, es con la única filosofía con la cual comparto algunos ideales. Yo se que por estos días es muy difícil que en el mundo haya paz, que la gente no se base en el imperialismo o que éste no sea la base de nuestras vidas, pero aún así creo posible que algún día el mundo viva en paz. Pero también soy consiente que no basta con hablar de la paz, hay que creer en ella y trabajar para conseguirla. Luchar por lo que uno quiere, creer que todo esto puede cambiar, ser consientes de que un mundo mejor y más digno para vivir es posible.

El único problema es que seguimos siendo una sociedad cerrada, que hace mucho ya dejo de creer en todo lo que le dicen, o que se queda conforme con pocas palabras. Entonces, llega una loca un día al colegio, que se pone a hablar de los hippies, se enoja cuando los pibes se empiezan a pegar y dice: NO a la violencia, y que dicen todos: Uuu, arranca hippie! Claro, porque lo único que se sabe de ellos era que se drogaban, que luchaban por el amor libre y que eran "sucios". Y nos quedamos con eso. La cosa es ir más allá de lo que en verdad significa lo que ellos querían. Habiendo tantas guerras, tanta violencia y represión por todo el mundo, lo único que nos salvaría es que llegue alguien cansado de tanta mierda junta y pida un poco paz. Pero aunque eso suceda la gente lo va a acusar de loco y va a asegurar que la paz mundial NO existe. Por qué? Porque hace rato que se dejó de creer en la paz! Hace rato que la gente no busca eso, porque muchos lucharon por eso pero lo único que consiguieron es ser reprimidos por lo que pensaban. Entonces...qué nos queda? Conformarnos y resignarnos?

Piensen lo que quieran, a mi dejenme con mi mambo, que ya no me interesa que me digan hippie o me discutan que la paz no existe. Aunque mucho no pueda hacer, lo poco que haga lo voy a hacer con paz.

19 agosto, 2009

Sentía sus manos rozando las suyas y casi podía llegar al cielo. Le hablaba al oído y necesitaba poder tocar sus labios una vez más. Otra vez se repetía la situación pero sin un final de cuento de hadas. El estado de los dos era casi igual al del encuentro anterior. Mientras uno rogaba que el otro se diera cuenta de que era lo que tanto anhelaba, el otro, sabiéndolo, no dejó que la tristeza se alejara del lugar. Y así quedaron, observándose, el misterio los acercaba y alejaba como una puerta vaivén, sintiendo ese escalofrío entre la panza y su espalda que le advertía y aseguraba que era él. La única persona que la transportó hacia otro lugar sin siquiera moverse ni pronunciar una palabra. Sólo con su presencia, ella soñaba. Sólo una palabra suya, ella rogaba que apareciera. Y ese beso interminable, su único recuerdo.



Grosso, M. C.

26 junio, 2009

Y ahí estaba ella, con la rutina tapándole la mirada. No se siente una más, tampoco la mejor, sólo intenta encontrar en sus discos viejos las respuestas a todos sus problemas que parecen no decirle nada más que lo que ella quiere escuchar. Evitando la caída de la lluvia que oscurece el dolor se deja caer en su cama. Nunca entendió la mayoría de las cosas de la vida, ni a las personas, ni a los sentimientos. Vivió sin detenerse nunca a preguntar, pero cuando se dio cuenta que estaba preguntando no pudo parar. Escondió y borró toda evidencia que le pudiera hacer llegar a cuestionarse como llegó a sentirse de esa manera. Tan inválida de reacción, ciega de pensamientos, sorda de problemas. Y ahí estaba ella, con la rutina tapándole la mirada…

M. Clara Grosso